Splendid Christmas Dinner
Text by Maria Di Paola Blum
The Mexican Cuisine even if it is not so famous as the Italian or
French cuisine worldwide, has achieved a remarkable place internationally
due to the fact that many tourists come to enjoy the wide variety
of exquisite dishes in our country and to the powerful presence of
so many Mexicans in the US and in numerous countries of Europe and
Asia. Thus we find versions of the so called “Tex-Mex”,
“tacos locos”, “tacos bell”, and “fajitas”
of a wide variety of forms which have found addicts everywhere in
the world. And for the connoisseurs it is every day easier to find
excellent places to savor dishes of authentic Mexican food such as
pozole, mole oaxaqueño or poblano, chiles in nogada, tamales,
corundas cochinita pibil, tinga, and the well known variety of Mexican
antojitos. It is noteworthy that in Pennsylvania, and to be more precise,
in the former residence of William Penn in Anville, where George Washington,
the first president of the US dinned over two centuries ago, “The
Batdorf Restaurant” with its speciality of authentic Mexican
cuisine was to break news with its popularity (Lebanon Daily News
17/09/07). This option for gourmet dinning, which is gaining a place
of honor in the best known international sites is in fact a result
of culinary marriage of the traditional indigenous cuisine and the
Spanish, Italian, French, etc., in our four hundred years of existence.
In Christmas Eve this reality becomes evident in the family table
of the different regions of the country: there is no particular dish
common to all from North to South: in Mexico City , for instance Bacalao
and “romerito” is very popular. In Guadalajara turkey
covered with small pieces of pineapple, In the small towns and villages
“pozole” (pork or chiken with “pozolero” corn,
onion, mejorana, cloves, guajillo chili, etc.), and of course, beans,
guacamole (avocado sauce) and a variety of sauces to go with the succulent
dishes. For dessert buñuelos are the favorite with atoles made
of vanilla, guayaba or black berry, or the typical “champurrado”
(corn atole) with a piece of turrón here and there or the well
known fruit cake, give the final touch to the Christmas traditional
dinner which in the name of God makes us equals, with no wall in between,
with the countries which, during the rest of the year put up again
a distance in the name of another god, the one on the green bills.
Thank God, that, at least once a year we celebrate the Child Jesus
and forget at least for a night how ferocious man can be when he forgets
that he is also a son of God.
Esplendida cena de Navidad
Texto de Maria Di Paola Blum
La cocina mexicana, si bien no es tan famosa como la italiana o la
francesa a nivel mundial, ha logrado notoriedad y espacio en el mercado
internacional debido a lo exquisito y variado de los platillos que
vienen a disfrutar los turistas a nuestro país y a la poderosa
presencia de los mexicanos en Estados Unidos y en numerosos países
de Europa y Asia. Así encontramos versiones: “Tex-Mex”,
tacos locos, tacos bell, fajitas de un sin fin de formas que cuentan
con adictos por todo el mundo. Y para los conocedores, cada vez es
menos difícil encontrar lugares para deleitarse con los platillos
de la auténtica cocina mexicana: pozole, mole oaxaqueño
o poblano, chiles en nogada, tamales, corundas cochinita pibil, tinga
y la conocida variedad de antojitos mexicanos. Quien iba a pensar
que en Pennsylvania, para más detalles en la antigua residencia
de William Penn en Anville, iba a llamar la atención de la
prensa (Lebanon Daily News 17/09/07) el histórico “The
Batdorf Restaurant” donde comió hace más de dos
siglos el primer presidente de Estados Unidos George Washington, con
su propuesta de “Cocina Mexicana Autentica”. Este concepto,
que se va abriendo camino por las mejores pasarelas de la cocina internacional
es en realidad el resultado del mestizaje culinario de la cocina tradicional
de las culturas indígenas con la española, francesa,
italiana, etc., en nuestros más de cuatrocientos años
de tradición. En la navidad se evidencia esta realidad, en
la mesa familiar de las distintas regiones del país: no hay
un plato que acomune las tradiciones navideñas del norte al
sur del País: en el DF por ejemplo se acostumbra comer bacalao
y romerito en esa época del año, en Guadalajara el pavo
relleno cubierto de pedacitos de piñas, en los ranchos se acostumbra
deleitar el paladar con el pozole (carne de puerco o pollo con maíz
pozolero, cebolla, mejorana, clavos, chile guajillo etc.), y claro
frijoles, guacamole y un sinnúmero de salsitas para acompañar
los suculentos platillos. De postres los buñuelos, el ponche
y los atoles de vainilla, guayaba o zarzamora o champurrados con uno
que otro turrón o pastel de frutas, completan la mesa en esa
tradición que en nombre de Dios nos acomuna sin muro en el
medio con los países que en el resto del año vuelven
a marcar distancia en nombre de otro dios: el que aparece en el billete
verde. Que bueno que por lo menos una vez al año festejamos
a Jesús niño Dios y nos olvidamos aunque sea por una
noche cuanto se pone bravo el hombre cuando se le olvida que él
también es un hijo de Dios.