En Zacatecas conferencia sobre
la cultura y valorización del patrimonio grafico del País.
(Texto y foto de Maria Di Paola Blum)
En noviembre se dio una muy noble conferencia en el vestíbulo
del Congreso en la ciudad de Zacatecas, acerca de la importancia de
cuidar, preservar y valorizar la cultura del patrimonio grafico del
País. Tradicionalmente es en Pachuca, Hidalgo donde se celebra
el Encuentro Nacional de Fototecas que se dan cita especialistas en
el ámbito de la investigación, la historia, la producción
fotográfica y su relativa conservación.
Este año debido a la incesante labor de Pedro Valtierra director
de la Fototeca de Zacatecas ultima joya cultural establecida en esta
ciudad gracias también a una favorable política acerca
de la actividad cultural, Zacatecas abre sus puertas al tema: “La
fotografía es la memoria grafica de un pueblo, lo que atestigua
con el paso del tiempo, la historia y la cultura de un país
y su gente. ¿Qué sería de un pueblo sin memoria
histórica? Se pregunta Juan Valdes director de la Fototeca
Nacional, al dar inicio a su ponencia en el Vestíbulo del Palacio
del Congreso de Zacatecas. La identidad cultural de un pueblo se traspasa
a través de sus ritos y costumbres, sus artefactos y sus oficios,
su música, sus bailes, sus fiestas y su comida, sus tradiciones
arcaicas o entremezcladas indias y afro-hispánico, sus formas
de manifestar el dolor y la alegría, el sufrimiento y la locura.
Hay quien deja huella escribiendo poemas épico de impresionante
belleza como El Iliade de los antiguos griegos (justo para dar una
pálida idea) o poesías y versos que han pasado de boca
en boca a través de cantos tradicionales o corridos.
El hombre pasa por este planeta y se va, dejando huella a veces por
lo que construye, otras por lo que destruye. En la entera historia
de la humanidad hemos visto siglo de excepcional florescencia artística,
casi un divino deseo del hombre de acercarse a la inmortalidad a través
de sus imponentes obras artísticas, producción literaria
y creación musical. Hoy en día vivimos dominados por
la imagen, aturdidos por el ruido, estresados por el tiempo que se
va. La facilidad con la cual se produce una imagen ha causado una
inflación del valor de la imagen misma que se construye y destruye
en el segundo que el dedo humano necesita para hacer clic y sacarla
o borrarla de la propia memoria.
Así que hay que empezar a hacer orden en el caótico
mundo de la imagen grafica, distinguir y valorar lo que tiene valor
documental, artístico, antropológico, histórico,
social (por su aporte en hacer pensar y reflexionar a la gente: en
ese sentido los judíos de la diáspora han hecho un uso
atento y profundamente significativo de la fotografía en el
siglo XX y en este pico del siglo XXI). En principio el hombre grafitaba
las paredes con la pintura rupestre, luego descubrió los colores
y empezó a pintar primero sin perspectiva, luego con perspectiva
y no llega a 200 años demostrar que la fotografía también
influenza la pintura. Antes, en aquellos tiempos, todo se pintaba
“bien enfocado” los objetos “fuera de foco”
que no están en primer plano en una escena empiezan a aparecer
en los lienzos solamente después del descubrimiento de la fotografía.
Así que el hombre mira, guarda y archiva, siempre, toda su
vida. Aquella vida en que vive con los ojos abiertos. Este último
siglo que se acaba de concluir se ha distinguido por su excepcional
desarrollo tecnológico y científico.
La fotografía hoy funge como la conciencia grafica del ser
humano: “lo que se puede decir sin utilizar aburridas palabras
o abstruso concepto” y llegar al punto, pasar un mensaje que
viene recibido a la velocidad de la luz con solo una mirada. “Mas
vale una imagen que mil palabras” dice la gente común,
los consumidores de esta sociedad moderna y es por eso que el mundo
de la economía y el mercado ha transformado la fotografía
en su mejor agente de venta o embajadora de buena voluntad. Se hace
uso de la fotografía para vender, conmover, ganarse la simpatía
de la gente y tanto es cierto lo que afirmo que si hoy en día
existen trabajos y profesión impensable hace 40 o 50 años
como los “asesores de imagen” o “creadores de look”
es propio porque se le reconoce a la fotografía su poder comunicacional:”Magno
poder comunicativo”. La cultura de la gente cambia a raíz
de lo que la tecnología pone a su alcance. La reproducción
de imágenes que atestiguan como vivíamos o como vivimos
es parte de la historia del hombre moderno. Y no se entiende porque
se grita al escándalo si se cae una iglesia o explota una roca
con pintura rupestre y no se mueve un dedo para salvaguardar el patrimonio
fotográfico de un País.
La verdad me la contó mi abuelita Doña Maria antes de
morirse: “hija en este mundo, mata mas la ignorancia que la
enfermedad”. Ella que todos los años por el día
de Todos Santos, al escuchar las campanas de la iglesia, sacaba el
retrato en plata gelatina de su hijo Vincenzo (victima de la segunda
guerra mundial) y le decía: “Hijo, escucha estas campanas
hoy la suenan también para ti”. Nunca olvidaré
esta foto de 8 por10 pulgadas en un simple marco de madera con un
joven de bello aspecto, bigotes negros y corbatas de raya. La memoria
grafica de un pueblo y el uso de la razón es todo lo que eleva
un hombre y lo hace grande, colocándolo al rango de “hombre
superior al animal”.
Por todo el resto se alinea a las características de los otros
animales en general. La nobleza de un hombre hoy en día se
revela a través de sus actos, no de sus títulos (porque
esos ya están a la venta en Internet). Salvaguardar la memoria
grafico-histórica de un País es brindarle un tributo
al hombre y a su historia. Los que no tienen historia, no tienen nada.